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Articulo 28 de junio 2016

Un combatiente ejemplar: Carmen Pereira
Corría el año 1965 cuando conocí al combatiente Carmen Pereira. Me fue presentada por Amílcar Cabral, el líder del PAIGC. No obstante sus responsabilidades dentro de la lucha, allí estaba una persona humilde, pero con una voluntad y un coraje de acero. ¡Que grandeza la de esa admirable combatiente! Su nivel de entrega, sacrificio y desprendimiento, con el que sirvió la causa de la libertad en Guinea Bissau y Cabo Verde, fue extraordinario.
Carmen María de Araujo Pereira nació en Bissau, el 22 de septiembre de 1936, es decir cinco siglos después que en el siglo XV, los colonialistas portugueses llegaron a esas tierras africanas y la convirtieron en un centro de adquisición de esclavos. Ante esa historia de sufrimientos, Carmen decidió que había llegado la hora de reparar la injusticia y que había que devolverle al pueblo su normalidad, es decir la independencia, pero para ello, había que luchar con las armas en la mano y así surge la guerrillera, Tchutche.
Andando el tiempo, tanto el Comandante Víctor Dreke, jefe de los especialistas cubanos, como el compañero combatiente, Pina, (Alfonso Pérez Morales) hablaban con mucha admiración y respeto de la compañera dirigente del PAIGC, quien en la vida cotidiana era una aguerrida guerrillera. Ella vivía y trabajaba con el mismo rigor de los hombres y entre ellos, era ejemplar. Andaba con el fusil al hombro, subrayaba el Comandante Dreke. Siempre daba alientos y entusiasmos a los demás, estando conscientes de que la lucha por la independencia sería un proceso largo y difícil. Nunca se escuchó decir que desmayo en el empeño, aunque creo que debemos humanizar más a nuestros héroes, reflejarlos en sus contradicciones y multiplicidad de matices, y no convertirlos en iconos que afectan la real comprensión de los mismos y del papel que jugaron en la historia.
Ella llego a Conakry, capital de la República de Guinea, retaguardia segura del PAIGC, en diciembre de 1964, cuando Amílcar Cabral la mando a buscar, para conocerla, pues había escuchado sobre su actitud en Senegal, en apoyo de los combatientes. Allí estaba frente a la ya nombrada “Tía Carmen”, como sería conocida finalmente la ilustre guerrillera. Su primera tarea en dicha capital fue ocuparse de los compañeros enfermos.
Ella fue paradigma del papel de la mujer africana, en esas gloriosas páginas de la historia que fue el proceso de descolonización de África. No hay un país que haya luchado contra el colonialismo, sin la digna y efectiva participación de la mujer africana. Ellas sacrificaron sus vidas por el derecho humano más sagrado de los seres humanos: la libertad. Carmen Pereira nunca rehuyó al peligro y al llegar a la guerrilla, para unirse a su esposo, Vas Fernandes[1], cuando quisieron que se refugiara cerca de la frontera de Senegal, en Ziguinchoir, fue clara y firme, al expresar que había ido allí, no a buscar comida, sino a luchar por la independencia. Esa era su estirpe. Ella había dejado a los hijos a cargo de su familia, para evitar que tuvieran problemas.
Ella fue una persona de su tiempo y laboró, para que su pueblo conociera el progreso social y transitara por los caminos de la justicia social. Por supuesto sus códigos fueron los de su época, pero nos marcó a todos, por ser una mujer que supo trascender los atavismos existentes en aquellos años. Tempranamente paso un curso político en la Unión Soviética, a donde acudió posteriormente para, junto con un grupo de 10 compañeras estudiar enfermería. Una vez concluido esos estudios, fue designada en el frente sur, atendiendo un hospital de campaña, junto a médicos cubanos, en el año 1966. Trabajo bajo el mando del legendario Comandante Nino Viera, época en la que cargaba medicamentos y armas para los combatientes.
Hay que indicar que el PAIGC le dio un gran impulso social a la lucha independentista, al admitir en la lucha a las féminas, en igualdad de condiciones con los hombres y los roles de ambos estaban definidos y diferenciados.
Cuando la muerte del líder, Amílcar Cabral, la combatiente Carmen Pereira, sufrió enormemente, pues sabía la herida que se había abierto y el significado de la perdida, de quien había sabido unir a aquellos pueblos, en un haz de luz, para ser faro de esperanzas en el proceso de descolonización de todos los pueblos del continente. Ella cuenta que al saber la noticia, se desmayó y fue rápidamente atendida por médicos cubanos. Al recuperarse señalo que había que llorar la muerte del líder, con un arma en la mano, es decir, peleando, hasta alcanzar la independencia, como quería Amílcar Cabral. Ante las acciones de los colonialistas portugueses, para desmoralizarlos, ella reacciono con hidalguía y arrostrando grandes peligros llego finalmente a la frontera con Guinea Conakry y finalmente, la capital guineana, para participar en el homenaje póstumo a Amílcar.
La noticia sobre la “Revolución de los Claveles”” el 25 de abril de 1974 le llega estando en el sur de Guinea Bissau, con una delegación de periodistas franceses, quienes habían llegado allí para hacer un reportaje sobre la lucha guerrillera. Esa lucha que libraban su Partido y su pueblo había tenido efectos en la moral de ejército portugués y algunos de sus oficiales se rebelaron contra la dictadura salazarista. Ese incesante bregar del PAIGC hizo posible que, el 10 de septiembre de 1974 se alcanzara la anhelada independencia.
Carmen Pereira era infatigable combatiente. Fueron varios los cargos ocupados por ella, Comisario Político del Frente Sur, además de responsable de los servicios de salud, Presidente de la Asamblea Nacional de Guinea Bissau y Cabo Verde de 1975 a 1980 y después solo de la Asamblea de Guinea Bissau. Fue Ministro de Educación, Ministro de Salud Pública, miembro del Consejo de Estado, segunda de la Asociación de Combatientes. Fue miembro del comité central de su Partido y miembro de su Buró Político. Su talentoso quehacer tiene una gran significación el contexto de Guinea Bissau, pero trascendió fuera de las fronteras del mismo y su pensamiento político estuvo muy marcado por la predica y reflexiones del prócer Amílcar Cabral. No solo fue una nacionalista, sino que también fue marcada por las corrientes más avanzadas de la época y por la Revolución cubana. Señala el General angolano, Paulo Lara, que Carmen Pereira fue la primera mujer africana, en asumir la presidencia de la república. Es verdad que fue por corto tiempo, pero el hecho que es todo un símbolo, pues es la primera mujer africana en asumir tan alta magistratura. Asumió esas funciones cuando era Presidente de la Asamblea Nacional, del 14 al 16 de mayo de 1984, fecha en que se promulgo una nueva Constitución en Guinea Bissau.
De 1990 hasta el siguiente año fue Ministro de Estado, a cargo de loa Asuntos Sociales y posteriormente fue designada Vice-primer Ministro hasta que fue removida de dicho cargo por el Presidente Nino Vieira.
Un 3 de junio 2016, nos llega la noticia de su viaje definitivo hacia la inmortalidad. La noticia nos conmovió, porque ella pertenece al panteón de los grandes en la lucha por la independencia nacional. Siempre predicó con el ejemplo y de ahí dimanaba la gran autoridad que tenía ante los combatientes guerrilleros.
¡Cuánto sufrió ante el entramado de conflictos que han desgarrado a su país, desde hace varias décadas! Las huellas del colonialismo estaban presentes en su país. Estuvo a favor de propiciar un rápido entendimiento y de la promoción de un retorno a una forma de institucionalidad y avenencias mínimas, entre todos los hijos de aquella tierra. Pensaba en los intereses supremos del PAIGC, del que fuera uno de sus dirigentes, desde tempranas horas, cuando el país navegaba por aguas procelosas. Siempre supo sobreponerse al dolor, para continuar avanzando en las metas que se proponía y sin dudas, ese es un gran legado que nos ha dejado.
Le laceraba el alma que, Guinea Bissau, no hubiera podido adentrarse en los caminos del desarrollo y muy por el contrario, los conflictos fratricidas la habían afectado mucho. Luchó con tenacidad para tratar de rebasar las situaciones que afectaron y afectan a su país, pero no alcanzo a ver el éxito de dichos esfuerzos. Solo la paz, permitiría a su país, desplegar todas las energías y posibilidades, para trabajar en favor de su desarrollo.
La recuerdo como una gran amiga y admiradora de la heroína de Santiago de Cuba, Vilma Espín y del trabajo desempeñado por la Federación de las Mujeres Cubanas. Le gustaba conocer la visión del problema de la mujer en la sociedad y del trabajo para lograr la emancipación total de las cubanas. Las integrantes de la FMC le tenían mucho respeto y admiración, por su ejemplar actuación en la lucha de liberación de Guinea Bissau y Cabo Verde y por su genuina labor en favor de la emancipación de la mujer africana. Por todo lo anterior le fue conferida por la FMC, la medalla “Ana Betancourt”, que es la condecoración más alta que concede dicha organización.
Sus dos hijos estudiaron en Cuba y se graduaron de medico e ingeniero, por lo que se puede colegir que los lazos que la unieron a la Patria de Fidel, fueron muy profundos. Sobre esos sentimientos se expresaba con la misma claridad y pasión, que caracterizaron su quehacer y su vida.
Ella no solo estaba en Moscú cuando falleció el heroico Presidente Neto, sino que después integro la delegación guineana a sus exequias. Tenía una gran admiración por el líder angolano y por la gesta que había protagonizado.
Y para concluir, quisiera recordar lo dicho por el Apóstol de Cuba, José Martí, esencia de lo cubano, como dijera el Comandante en Jefe, Fidel Castro y cito: “La dignidad de un hombre es su independencia: y la de una mujer se mide por los esfuerzos que inspira para conquistarla” Son enormes los esfuerzos de Carmen Pereira, para trabajar, luchar e inspirar la conquista de la independencia de Guinea Bissau y de Cabo Verde.
 
Dr. Oscar Oramas Oliva
Embajador de Cuba en la
República de Guinea
1965-1973


[1] Reclutado por el PAIGC, entre las tropas portuguesas, porque eran los entrenados para entrenar a los otros combatientes.
 
 
 
 

 

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