Intervención del Embajador Pedro L. Pedroso Cuesta en el Comité de Negociaciones Comerciales a  en la OMC. Ginebra, 3 de mayo 2019

 

Embajador Pedroso en Ginebra

 

Señor Presidente,

Le agradecemos por su informe, así como las actualizaciones presentadas por los presidentes de los órganos de negociación.

No caben dudas, que son múltiples los desafíos a los que la Organización se enfrenta. La mayoría de los mandatos emanados de las Conferencias Ministeriales, y en específico el mandato de Nairobi, continúan vigentes y, a la fecha, no se aprecian avances que indiquen que se cumplirá alguno de ellos.

Mucho trabajo nos queda por delante, aunque lamentablemente no parecería que exista la voluntad política por parte de algunos actores fundamentales para lograr resultados balanceados. Otros, abiertamente, se alejan del multilateralismo y se aferran a peligrosos nacionalismos y proteccionismo, contrario a las normas de esta Organización.

Los efectos de un bloqueo en la Organización, por uno de sus miembros, lo está sufriendo casi la unanimidad de los Miembros de esta Casa. Conocemos, por experiencia propia, lo que esto significa.

Señor Presidente,

En varias ocasiones mi delegación ha denunciado la imposición de medidas comerciales unilaterales. En el caso de Cuba, la escalada de acciones agresivas y de nuevas disposiciones de este tipo, destinadas a obstaculizar aún más el desarrollo económico y social de mi país, me obliga a referirme al tema.

El pasado 17 de abril, el gobierno de los EE.UU. anunció la adopción de nuevas medidas de recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba hace casi 60 años, con la activación en su total alcance de la Ley Helms-Burton, contraria a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, incluidas las reglas del Sistema multilateral de comercio.

Dichas medidas implican que se realicen demandas judiciales en tribunales estadounidenses contra entidades cubanas y extranjeras fuera de la jurisdicción de los EE.UU. y que se endurezcan los impedimentos a la entrada en este país de directivos de empresas extranjeras y sus familiares que invierten en propiedades que fueron nacionalizadas legítimamente por el gobierno de Cuba, conforme al Derecho Internacional. Ello constituye una aberración legal, que, entre otras cosas, determinó que ningún gobierno estadounidense desde la adopción de esa legislación en 1996 hasta ahora, incluido el propio Presidente Trump en sus dos primeros años de mandato, la aplicara.

Todas estas disposiciones y las que adicionalmente conforman el entramado de regulaciones del bloqueo económico, comercial y financiero que EE.UU. aplica a contra Cuba,  dificultan el normal comportamiento del comercio de mi país en franca violación de las normas establecidas en esta Organización, y perjudican a terceros países que desean comerciar con Cuba. Asimismo, constituyen una afrenta a la comunidad internacional que por 27 años consecutivos ha condenado, casi por unanimidad, el bloqueo de los EE.UU. contra mi país, incluida la Ley Helms-Burton, y llamado a ponerle fin, mediante sucesivas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y las declaraciones de las Cumbres de Jefes de Estado y/o Gobierno de la  Unión Europea-América Latina y el Caribe, de la Unión Africana, de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC), del Grupo de los 77 más China y del Movimiento de Países No Alineados, entre otras organizaciones.

Esta Casa conoció, en parte, esta historia.

El Órgano de Solución de Diferencias, en la reunión que celebró el 20 de noviembre de 1996, estableció un Grupo Especial a petición de las Comunidades Europeas. Canadá; Japón; Malasia; México y  Tailandia fueron terceras partes. El 21 de abril del año 1997, a instancias del demandante, y como resultado del acuerdo alcanzado con Estados Unidos, de no aplicar las medidas de carácter extraterritorial de la Ley HB, el Grupo Especial suspendió sus trabajos.

Cuba por su parte, en el propio año 1996, adoptó la Ley 80, “Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas”, aprobada por el VII Período Sesiones de la IV Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que declara en su Artículo 1: ilícita, inaplicable y sin valor alguno a la Ley Helms-Burton y que encarga al gobierno la adopción de cuantas disposiciones sean necesarias para aplicarla y para dar seguridad jurídica a los inversionistas y contrapartes comerciales y económicas foráneas.

Cuba garantizará las condiciones jurídicas y honrará todos sus compromisos en materia económica con sus socios internacionales. Los empresarios extranjeros en Cuba tienen el respaldo de las leyes cubanas, del Derecho Internacional  y de las legislaciones de sus propios países.

Sr. Presidente:

No renunciaremos a continuar defendiendo los principios del multilateralismo, abogando por un sistema multilateral de comercio basado en normas y respetuoso de la decisión soberana de cada Estado de elegir su sistema económico y social de desarrollo. A tales efectos, hacemos un llamado a los Miembros de esta Casa para detener la escalada irracional y la política de hostilidad y agresión convertida en guerra económica y comercial, no solo  contra mi país sino también contra otros países.

No permitamos que se continúe pisoteando impunemente el multilateralismo y se pretenda regresar a la ley de la selva.

Muchas gracias.

(Cubaminrex-Misión Permanente de Cuba ante los Organismos Internacionales con sede en Ginebra)

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