¡Finalmente el hombre estaba aquí!

Teherán, 13 de agosto de 2020. Así comenzaron las anécdotas sobre la única visita oficial de nuestro Comandante en Jefe a la República Islámica de Irán, que pedimos a nuestro hermano, el líder solidario Abdolhamid Sharabi, que nos narrara en recordación a esta fiesta universal que es el cumpleaños de Fidel.

A Sharabi le agradecemos no solo décadas de amistad a toda prueba, sino también la publicación y traducción al persa del libro "Discursos de Fidel" que contiene 18 alocuciones del Comandante pronunciadas entre 1960 y 1981,  el texto persa del libro "Fidel y la Religión", así como las publicaciones a través de la Asociación de Amistad Irán-Cuba, y más tarde de la Casa de América Latina (HOLA), de las valiosas reflexiones que nos regaló el Líder Histórico de la Revolución Cubana.

Lo que sigue es el resultado de un intercambio en extremo emocionante que tuvimos con Sharabi, respondiendo a nuestra solicitud de que nos contara, desde el sentimiento más hondo… pues mucho y muy bien se ha escrito ya sobre el significado político y bilateral de aquella visita.

En las soleadas jornadas del 8 al 10 de mayo de 2001 se produjo el más sentido punto de giro en las relaciones que unen a estas revoluciones y pueblos”...El líder de la Revolución cubana había venido a visitar un país amigo. Su visita era esperada por todos nosotros en la Asociación de Amistad Irán-Cuba, y recibida por las grandes masas del pueblo iraní, que llamaron al Comandante por su nombre de pila (algo muy poco usual en Irán), indicando lo íntimos que se sentían por un hombre que había demostrado ser incansable. en la lucha no solo por su pueblo, sino también por todos los oprimidos en todo el mundo…”

La agenda fue intensa, Fidel comenzó rindiendo tributo al Imam Jomeini, fundador de la Revolución Islámica, visitando su casa y expresando su admiración por la sencillez de la vida de un hombre que fue el Líder de una gran nación. Intercambió fraternalmente con el entonces presidente Sayed Mohamed Jatamí y el Líder Supremo Ali Khamenei. Cuando Fidel y el Líder Supremo ayatolá Khamenei se conocieron, su mensaje de que Irán y Cuba unidos podrían derrotar al imperialismo estadounidense, le dio la vuelta al mundo.

Pero Fidel no podía dejar de corresponder a las organizaciones solidarias con Cuba que habían preparado su encuentro con estudiantes y profesores de las dos universidades más importantes de Irán: la Universidad de Teherán y la Universidad Tarbiat Modares. Esta última, es la casa de altos estudios de los que serán profesores en la nación persa, lo cual reforzaba la trascendencia de que Fidel les hablara allí.

Nos cuenta Sharabi que no más Fidel entró al Aula Magna, él se puso de pie, sin previa coordinación, y grito todo lo alto que pudo: ¡Viva Fidel! Su grito fue replicado por varios minutos, mientras el Comandante, en clara reciprocidad levantaba su puño y los saludaba. El ambiente era sobrecogedor y en ambas salas no cabía un alfiler.

Fidel se atrevió a pronunciar algunas palabras en farsi y de manera muy humilde se disculpó por no estar en condiciones de hablarlo fluidamente. Ese gesto tuvo un impacto tremendo en los auditorios

“Todos estábamos emocionados de escuchar los sinceros y educativos discursos de Fidel. Los pasillos estaban abarrotados. El público, impaciente por su llegada y súper emocionado por su aparición. Fidel habló de la importancia de la educación, no en un sentido limitado sino más bien en un sentido amplio, de saber varios idiomas, diferentes ciencias, historia, etc. Dio amplias estadísticas sobre los logros de la Revolución Islámica en una serie de campos como la educación, la salud, las carreteras, el agua potable y la electricidad, en comparación con el período en que Shah estuvo en el poder”

Sharabi no ha dejado de estar en contacto con nuestra Misión Diplomática en Teherán ni un solo instante desde su apertura a los pocos meses del triunfo de la Revolución Islámica en 1979, que Cuba reconoció inmediatamente por indicaciones directas de nuestro Comandante en Jefe. Por muchos años Sharabi había insistido con sus hermanos cubanos en que la visita de Fidel a Irán era vital, algo que hizo sin descanso desde 1979 hasta el 2001, cuando era presidente de la Asociación de Amistad Irán-Cuba. Ver a Fidel en Irán fue su alegría, emoción y con toda modestia algo que considera un logro personal. Su sueño y empeño se habían cumplido

“Fidel fue recibido en Irán no solo como un estadista distinguido, sino sobre todo como un hombre que pertenecía a su pueblo; llegando al poder después de una larga lucha en nombre de su pueblo; permaneciendo leal y veraz con su pueblo; al servicio de los intereses no de un puñado de ricos y favorecidos, sino de las masas de desfavorecidos y oprimidos. Como un hombre que había defendido la profunda solidaridad internacional entre los pueblos de todos los colores, razas y religiones, y finalmente, como un amigo cercano, sincero y partidario del pueblo iraní en sus heroicas luchas por la independencia, la paz y la justicia. No era un extraño entre nosotros, sino un miembro de la familia. Fue una visita tan conmovedora e inolvidable”

 

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