Denuncia canciller cubano campaña de desestabilización contra Cuba

En Cuba no hubo el domingo 11 de julio un estallido social; hubo disturbios, desorden, causados por una operación comunicacional que se prepara desde hace tiempo, declaró la víspera el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.

“El domingo pasado se manifestó en Cuba el impacto combinado de un aumento de un pico de casos y fallecimientos de la pandemia de covid-19. La tensión consecuente sobre el sistema nacional de salud, su efecto en la vida de todas las personas, miles de ciudadanos cubanos y sus familias, y también de las carencias económicas provocadas por las carencias económicas, especialmente de estos dos años, agravadas sensiblemente por la intensificación deliberada del bloqueo contra Cuba y el impacto de la pandemia en la situación económica internacional”, comenzó su comparecencia el canciller cubano en la tarde de este martes. 

“Las dificultades económicas que hoy enfrenta nuestro país tienen diversas, múltiples implicaciones y dimensiones de naturaleza objetiva; repercuten en nuestro sólido sistema de salud, en el suministro del servicio eléctrico, aunque ha habido, además, alguna avería, relacionada también con las limitaciones de estos años en combustible y mantenimiento. 

“Repercuten en los alimentos, las medicinas, las colas, el desabastecimiento, los precios y las dificultades que nuestro pueblo conoce mejor que nadie, porque las vive todos los días. 

“Es sabido que el Gobierno de Estados Unidos identificó el impacto del virus y la pandemia como una oportunidad para reforzar el bloqueo con motivaciones políticas y aplicar lo que llamó medidas de máxima presión para reforzar la agresión a nuestro país. 

“Ha sido un intento deliberado, cruel, oportunista de aprovechar las condiciones de una pandemia para intentar estrangular nuestra economía”, denunció Rodríguez Parrilla.

“Se conoce que el Gobierno de Estados Unidos ha dedicado históricamente, pero en particular en los últimos años, cientos de millones de dólares para interferir en los asuntos internos de Cuba, para hacer injerencia en ellos; para intentar inútilmente fomentar una oposición política al precio incluso de generar desorden, inestabilidad, con el fallido propósito de fracturar el orden constitucional, el consenso social, las condiciones de estabilidad, tranquilidad, seguridad ciudadanas, armonía, en que vive nuestro pueblo. 

“Para ello ha utilizado herramientas de alta tecnología, poderosas y sofisticadas, de las cuales tiene, en este mundo desequilibrado, control prácticamente monopólico y lo ha hecho para tratar de aprovechar las duras condiciones sociales que ha generado en el planeta la pandemia y, en nuestro caso, haciendo, además, un uso impúdico, obsceno, desvergonzado de la mentira, la calumnia y la manipulación de datos en el intento de movilizar, convocar, incitar, manipular a las personas”, afirmó el canciller cubano ante la prensa internacional.

“Es un diseño con fines políticos, en el cual el imperialismo norteamericano ha trabajado por largo tiempo, ha acentuado sus esfuerzos y ha incrementado su financiamiento en los últimos años”, añadió.

Continuó recordando que “en la presentación de la resolución contra el bloqueo a Cuba, que aprobó abrumadoramente la Asamblea General de Naciones Unidas el 23 de junio, en el discurso se advirtió que ‘los Estados Unidos emplean cuantiosos recursos, laboratorios sociales y herramientas de alta tecnología en una desenfrenada campaña dirigida a desacreditar a Cuba mediante el uso de la mentira y la manipulación de datos’”. 

El 23 de junio −continuó− “ya teníamos información, y era evidente para quienes siguen las redes digitales y los datos, que arrancaba, que estaba en desarrollo ese día una operación comunicacional de alta envergadura. 

“El Gobierno norteamericano, incluso, sometía a condiciones extremas sus posiciones con relación a la anunciada revisión de la política hacia Cuba, y había heredado obstáculos interpuestos por el Gobierno anterior con el avieso propósito de impedir esto”. 

Incluso −subrayó el ministro cubano de Relaciones Exteriores−, en momentos en que voceros estadounidenses hablaban de temas sensibles para la vida de las personas, como las medidas coercitivas unilaterales relacionadas con los viajes en ambas direcciones, con las remesas o con los servicios consulares, que afectan a los cubanos que residen incluso fuera de Cuba y a las familias, se abría paso una operación que contradecía esas declaraciones.

“En ese discurso del 23 de junio se dijo: ‘Algunos sueñan con provocar el caos social, el desorden, la violencia y la muerte. No es extraño porque se trata de un arma política ya utilizada contra otros países con consecuencias desastrosas’. 

“El 23 de junio venía ya desarrollándose esa campaña, que incluía llamados a la violencia, a acciones terroristas, a la agresión a las autoridades, al asesinato del presidente de la Republica”, apuntó.

“También se advertía aquel día: ‘Unos pocos deliran con provocar un flujo migratorio irregular y descontrolado entre Cuba y Estados Unidos. Se trata de una apuesta peligrosa sobre la que hemos alertado al Gobierno estadounidense, que tiene la obligación legal y moral de honrar los acuerdos migratorios, en particular en materia de visados. Es un tema sensible que cuesta vidas’. Y hemos advertido ayer, y reitero ahora, nuestra advertencia al Gobierno de Estados Unidos”.

El canciller cubano afirmó que lo que se dirime hoy “es la alternativa entre el derecho de un Estado independiente, soberano, de una nación, de un pueblo a ejercer su derecho a la libre determinación, a disfrutar de sus derechos humanos sin intervención extranjera ni injerencia en sus asuntos internos. 

“La alternativa entre asegurarse a sí mismo nuestro pueblo paz, cohesión social, tranquilidad, seguridad ciudadana y estabilidad, frente al intento ilegítimo, usurpador, ilegal e inmoral de una superpotencia de sojuzgar a la isla rebelde y tratar de determinar nuestro destino; entre esos propósitos y la actuación desenfrenada de una superpotencia que amenaza la paz y la seguridad internacionales, la independencia y la soberanía de todos los Estados del planeta sin excepción, y conculca la libertad de sus propios ciudadanos con el propósito político de provocar un cambio de régimen, alterar el orden constitucional que nuestro pueblo votó de manera mayoritariamente abrumadora en reciente referendo directo, universal y democrático”, afirmó el canciller ante periodistas.

Rodríguez Parrilla dijo que ayer y en días anteriores voceros y políticos estadounidenses “se han expresado con insuperable cinismo, hipocresía y manipulación política. El presidente Joseph Biden emitió un comunicado en el que  pide ‘al régimen de La Habana que escuche al pueblo cubano y alivie sus necesidades’. Se refiere, incluso, a la situación económica del país.

“El presidente Biden y el Gobierno de Estados Unidos deberían, en primer lugar, escuchar a sus propios ciudadanos que mayoritaria y sistemáticamente se pronuncian contra el bloqueo a Cuba, y en defensa de su libertad de viajar a cualquier lugar del mundo y a recibir información libre, exacta y de primera mano. Harían bien en escuchar a la comunidad internacional, que le reclama todos los años, de manera tangible −con una pizarra que refleja el voto de cada país y con debates que dejan absolutamente aislado a ese Gobierno−, el levantamiento del bloqueo. 

“Harían bien en escuchar a los cubanos que residen en Estados Unidos y en todas las latitudes, cuyas familias sufren la manipulación de los temas migratorios y la aplicación de políticas que afectan la relación entre los pueblos, los contactos, los viajes y la reunificación familiar”, señaló Rodríguez Parrilla.

“Pero se requiere mucho cinismo para pedir al Gobierno soberano de Cuba que escuche a nuestro pueblo, que es víctima de la política del Gobierno de Estados Unidos, histórica y presente; de la política que aplicó el presidente Donald Trump; de las 243 medidas coercitivas unilaterales que sumó al bloqueo en su mandato, y de las más de 50 medidas que aplicó con un frío, calculador y oportunista, deliberado propósito de aprovechar las condiciones de una pandemia para tratar de provocar un cambio de régimen en Cuba, estrangular la economía cubana, al precio incluso de dificultar la prevención, tratamiento e inmunización de nuestros ciudadanos frente a la covid-19.

“Haría bien el presidente Biden en escuchar la voluntad abrumadora, expresa, reiterada de nuestro pueblo que reclama, de todas las formas y en todos los ámbitos, y en toda su diversidad, el fin del bloqueo que daña a todas las familias cubanas”.

Si el presidente Biden tuviera algún interés o preocupación sincera y quisiera aliviar la dificultades del pueblo cubano, creadas por la política de Gobiernos anteriores y la que aplica este minuto su propio Gobierno −prosiguió el canciller−, “podría tomar decisiones ejecutivas, usar una pluma y con su firma podría modificar significativamente, sustancialmente, sin necesidad del voto legislativo, aspectos fundamentales del bloqueo, incluido los que más daño humanitario provocan y los que más afectan el enfrentamiento a la pandemia por parte de nuestra nación.

Podría instar al Congreso de Estados Unidos a que levante el bloqueo, a que adopte también iniciativas legislativas. Podría, además, recuperar algunas de sus prerrogativas soberanas y podría, por ejemplo, suspender la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton −la autorización de demandar ante cortes estadounidenses, en una brutal expansión de la ley de ese país, a compañías, ciudadanos y Gobiernos de terceros Estados, más allá de las fronteras de Estados Unidos”.

Biden podría, igualmente, “tomar medidas específicas con relación a aspectos de una crueldad extrema, como las dificultades impuestas a Cuba para adquirir ventiladores pulmonares en medio de la pandemia”.

En su comparecencia ante la prensa internacional en La Habana, Rodríguez Parrilla denunció que “el recrudecimiento de la política de cerco, de estrangulamiento económico del país en plena pandemia, ocurre junto a un incremento de la agresión política, mediática, comunicacional; a un aumento inusitado de las operaciones de desinformación, financiadas copiosamente con fondos federales del presupuesto de Estados Unidos que se declaran públicamente, decenas de millones de dólares anuales, sin contar los fondos encubiertos que también se usan en estas campañas”.

El 11 de julio no hubo en Cuba un estallido social

Recalcó que la conducta del Gobierno de Estados Unidos, “violatoria del derecho internacional, que es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos, es una amenaza no solo al derecho internacional, a la libertad de navegación, a las normas universalmente aceptadas de libre comercio, al imperio de la ley a escala del sistema de relaciones internacionales, al disfrute de los derechos humanos −incluidos el derecho a la paz, a la alimentación, a la salud; los derechos de la niñez en Cuba−; es una amenaza tangible, constante, incrementada, al bienestar y a la integridad de nuestro pueblo”.

El 11 de julio no hubo en Cuba un estallido social. No lo hubo por la voluntad de nuestro pueblo y por el apoyo de nuestro pueblo a la Revolución y a su Gobierno. No fueron pocos los esfuerzos para lograrlo. No se podría criticar al Gobierno de Estados Unidos por haber hecho poco. A veces veladamente, y a veces de una manera  pública, impúdica, se ha estado llamando, convocando, instigando al estallido social, a la explosión social, y trabajando, a veces de manera desenfadada y también de manera encubierta para provocarnos.

El 11 de julio hubo disturbios, hubo desórdenes en una escala muy limitada, aprovechando de manera oportunista las condiciones difíciles que estamos viviendo hoy los cubanos, que he descrito; que, sin embargo, son incomparables con las condiciones en que se vive en este planeta, en la mayoría de los países. Es una verdadera desvergüenza que algunos voceros estadounidenses hayan dicho que el pueblo cubano, como si de pueblo se tratara, reclamaba vacunación y atención a los enfermos de COVID-19.

“No hay en Cuba fosas comunes como las que están en el estado de Nueva York, cuyas imágenes ustedes han visto, aunque hablen poco de ellas. No ha habido muertos en las calles, como los hubo en Guayaquil por cientos. No ha habido corrupción en relación con la vacunación, como la que implica al presidente de Brasil.

Son incomparables las dificultades, la tasa de contagio, la cantidad de enfermos de COVID, la tasa de letalidad que hay hoy en Cuba con lo que está ocurriendo hoy en todo el planeta, incluso en las naciones más ricas y desarrolladas, incluso en Europa occidental.

“Es de una profunda falsedad invocar el tema de la covid para disimular la mano poderosa que instiga desde Estados Unidos la subversión, la fractura de nuestro orden constitucional. 

“Y hubo disturbios generados no solo de manera sistemática, no solo a partir de una inversión que tiene décadas, no solo a partir de la intensificación de esos actos en los últimos dos años y en los últimos meses, sino también del desarrollo de una operación político-comunicacional dirigida a generar esos desórdenes, aun al precio de que ocurrieran, como han ocurrido, hechos de violencia condenables, rechazados por todo nuestro pueblo.

“Conocen ustedes, en particular desde los meses finales del año pasado hasta ahora, los numerosos actos de instigación a la violencia, a acciones terroristas que con absoluta impunidad han ocurrido y siguen ocurriendo, intensificada desde el 15 de junio, y que se producen desde cuentas radicadas en el ciberespacio de Estados Unidos, desde dispositivos que están bajo la soberanía del Gobierno de Estados Unidos, desde territorio de Estados Unidos, desde compañías y grupos, algunos con vínculos con el terrorismo, que reciben financiamiento directo del Gobierno de Estados Unidos”, afirmó el canciller Rodríguez Parrilla.

“Entonces −prosiguió− el 11 de julio hubo desórdenes, hubo vandalismo, hubo violencia y, como es natural , transcurre la investigación correspondiente. El 11 de julio actuaron lo que en Estados Unidos llamarían ‘agentes de una potencia extranjera’, que son personas que reciben dinero e instrucciones directamente, que son pagadas, que se transportan en vehículos diplomáticos, que diplomáticos estadounidense reúnen, que visitan constantemente los predios diplomáticos y que son instigadas constantemente a actuar contra el orden constitucional y la ley cubana.

“Y el 11 de julio, aprovechando también las condiciones y tensiones que he descrito, también hubo disturbios con presencia de elementos delincuenciales con antecedentes penales, personas vinculadas a elementos de marginalidad, que nuestro pueblo profundamente rechaza. Y se ha tratado también de manipular a personas, generar seudomovimientos con la vana aspiración de lograr formar una oposición política en condiciones en que el bloqueo genera daños y efectos que afectan la vida de todos. Esta operación, que utiliza recursos millonarios, laboratorios y plataformas tecnológicas con fondos del Gobierno de Estados Unidos, se agudizó a partir del 15 de junio”, precisó el ministro cubano de Relaciones Exteriores.

“Por tanto −dijo−, acuso al Gobierno de Estados Unidos de estar implicado directamente y de tener grave responsabilidad en los incidentes que ocurrieron el 11 de julio, y advierto nuevamente que será responsable de las consecuencias que se produzcan de persistir en esa política de estrangulamiento de nuestro país, de incitación a flujos migratorios, irregulares y desordenados entre ambos países o a la permanente instigación por parte de algún senador de la Florida para que se despachen medios navales con fines de provocación, flotilla o incluso que se sitúen medios navales en zonas próximas a nuestros límites territoriales. 

“Advierto al Gobierno de Estados Unidos que su conducta irresponsable puede tener consecuencias graves que dañen el interés nacional de ambos países”, subrayó. 

No fue una etiqueta surgida en Cuba, no es un movimiento surgido en Cuba

Recordó que el 15 de junio se lanzó la convocatoria SOS Cuba en Nueva York, “y usaron a agentes pagados por el Gobierno de Estados Unidos, que han cometido actos ilegales en Cuba, físicamente allí frente a la propia sede de las Naciones Unidas en una farsa, y movieron esta etiqueta para tratar de obstaculizar el pronunciamiento de la Asamblea General de Naciones Unidas contra el bloqueo. 

“Pero su alcance fue nulo, quedó desarticulada esa campaña prácticamente al nacer, aplastada por un clamor internacional, por el predominio en redes de la voluntad de la gente en todo el planeta, de los cubanos, los norteamericanos, los cubanos que viven en Estados Unidos, reclamando el levantamiento del bloqueo. 

“En esa convocatoria el éxito fue registrar 29 personas en Facebook. La convocatoria a protestar en Naciones Unidas y el lanzamiento de la etiqueta en redes fue realizada por una compañía estadounidense radicada, registrada en la Florida, que curiosamente recibió el certificado de validez o existencia por parte del Departamento de Estado de la Florida. Recordarán, los que siguieron el fraude electoral del 2000 en la Florida, la ocupación de los colegios electorales, el impedimento del recuento, el papel que jugó el Departamento de Estado de la Florida en aquel momento. 

“Por tanto, acuso al Gobierno republicano de la Florida de estar implicado y estar financiando estos procesos”, dijo el canciller cubano, quien mostró a la prensa internacional, en una pantalla en la sala donde se desarrolló la conferencia, la copia de “esa certificación que, curiosamente, ocurrió el 15 de junio de 2021, otorgada por la División de Corporaciones del Departamento de Estado de la Florida. El mismo día en que obtuvo la certificación para recibir fondos estaduales, ese mismo la compañía lanzó la etiqueta #SOSCuba. 

“La División de Corporaciones la acreditó formalmente, recibió el pago correspondiente y le dio validez jurídica para actuar en el estado de la Florida. Si quieren visitarla, aunque en este mundo prevalece lo virtual, su dirección es No. 1535, Lenox Avenue, apartamento 1, Miami Beach, código 33139”. 

“No fue una etiqueta surgida en Cuba, no es un movimiento surgido en Cuba”, recalcó Rodríguez Parrilla. 

Precisó que esa empresa, instrumental para la ejecución de la política del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, “funciona en la articulación de un grupo de compañías bien financiadas, con alta tecnología, que mueve, financia, sustenta desde el punto de vista tecnológico y de laboratorios de ciencias sociales, psicología, comunicación, un grupo limitado pero influyente en la Florida y en las redes digitales, un puñado de medios que controla el flujo de datos siempre manipuladores, políticamente motivados, mentirosos, mediante muchas ilegalidades y la violación de los códigos de las propias plataformas estadounidenses que los hospedan, y dan el discurso, manejan la narrativa, engañan a la gente, confunden, mueven a los ingenuos, influyen en quienes no tienen la capacidad de confirmar esa información o de obtener información independiente y veraz; aprovechan la ingenuidad o la juventud, la empatía emocional conla que las personas acceden a las redes digitales. 

“Y ese pequeño grupo de medios que estuvo articulado de una manera significativa en la campaña del presidente Donald Trump en la Florida (algunos de los cuales fueron operadores importantes en el propósito fallido de los republicanos de mover significativamente el voto de los cubanos en la Florida a su favor), reciben fondos federales y estaduales y manejan hoy el discurso en las redes digitales contra nuestro país, alientan la violencia, el desorden y la subversión. 

“En esta campaña, y por parte de esta compañía, entre sus principales operadores políticos están directivos y colaboradores de ADN Cuba, que es un proyecto para la guerra comunicacional contra Cuba y financiado por la Usaid”, denunció el ministro cubano. 

“La propia empresa Proactivo Miami Inc. relaciona entre sus socios a Yaima Pardo, la jefa de información de ADN Cuba, y a Norge Rodríguez, un operador político vinculado a ADN Cuba”. 

Sobre ellos, aclaró que “no son representantes de nuestro pueblo, no son ciudadanos cubanos que viven entre nosotros. Han participado en acciones de asedio, rayanas en el ejercicio de la violencia, contra nuestra embajada en Naciones Unidas y en Washington. 

“Estuvieron los dos físicamente el 23 de junio en el asedio a la embajada de Cuba en Naciones Unidas y estuvieron entre los agitadores, prácticamente violentos, contra el equipo de Cuba en el torneo preolímpico de béisbol en la Florida y en el asedio dentro y fuera del estadio a nuestros peloteros. 

“Es inocultable el vínculo entre los fondos y las operaciones del Gobierno de Estados Unidos y de estos operadores”, señaló.

A partir del 5 de julio −precisó Rodríguez Parrilla−, ese laboratorio mediático que opera desde la Florida lanzó la campaña en Twitter, de intervención humanitaria en Cuba.

“Todo el planeta sabe qué es una intervención humanitaria. Quienes piden hoy una intervención humanitaria en Cuba deben estar advertidos de que no solo violan las leyes de los países desde donde realizan esos actos, sino que violan las nuestras. Pedir una intervención humanitaria en Cuba es pedir una intervención militar estadounidense, figura prevista en nuestros códigos y leyes. 

Intervención humanitaria fue lo que ocurrió en Yugoslavia en 1999, los bombardeos de la OTAN contra los estudios de televisión, contra los objetivos civiles de Belgrado, fueron una intervención humanitaria sin autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La invasión a Granada fue también una intervención humanitaria”, recordó. 

“El 5 de julio se lanzan fuertemente las etiquetas intervención humanitaria Cuba y canal humanitario Cuba. No sé si fue que alguien les aconsejo, no sé si fue el hecho irrebatible de que no tuvieron el menor impacto y fueron un fracaso, el 9 de julio activaron nuevas variantes. Las etiquetas del día 5 se movieron desde una decena de cuentas, pero con una gran capacidad tecnológica automatizada, inorgánica, robótica, con instrumentos de informatización. Es un puñado de cuentas, un grupo de cuentas líderes, prolíficas, que movían esas etiquetas y que saltan a SOSCuba, SOSMatanzas y Cuba Duele.

“Retoman #SOSCuba porque es una etiqueta muy socorrida durante la pandemia, que se ha utilizado con fines humanitarios, solidarios, relacionados con propósitos de auxiliar enfermos y atender situaciones extremas que se han producido en diversos países. Ha sido usada como una etiqueta humanitaria. Y para engañar, confundir y manipular, se utiliza como si fuera una bandera de la cruz roja, para engañar a las personas contra Cuba”.

Además, prosiguió en su denuncia ante la prensa internacional el canciller cubano, los operadores “utilizaron lo que llaman granjas de trolls, que son usuarios coordinados que divulgan de manera automatizada mensajes en Twitter a través de cuentas falsas, o cuentas robotizada, que utilizan los llamados robots o bots, y que se mueven a una velocidad tremenda que solo puede ocurrir de manera automatizada.

“Algunos de los robots usados en esta campaña son de última generación, costosos, e indetectables a menos que se indague conscientemente con los sistemas regulares de auditoría de las plataformas de redes digitales. Por eso causa asombro y repugnancia escuchar a políticos y ver a medios de prensa repetir sin recato que en Cuba tiene lugar un estallido popular. Es una operación política, una agresión del Gobierno de Estados Unidos, que hoy no necesita misiles o marines, y que tiene una enorme capacidad para las acciones de guerra no convencional de manera informática, virtual”, dijo Rodríguez Parrilla.

Recordó que Estados Unidos ha creado un comando especial para la guerra en el ciberespacio. 

“Convierten herramientas fabulosas para el conocimiento en un arma de guerra y militarizan no solo el espacio extraterrestre, sino el espacio digital”, denunció.

Como ejemplos, señaló que una mención realizada el 8 y el 9 de julio con la herramienta en línea #org. reveló que los usuarios más prolíficos de las etiquetas #canalhumanitarioCuba, #SOSCuba, #SOSMatanzas) operan las tres y están coordinados por los directivos de Proactivo Miami Inc., Norges Rodrígues y Yaima Pardo.

“El 9 de julio desplegaron acciones coordinadas para dar volumen de manera inauténtica a la etiqueta #SOSCuba. Se produjo el abandono de la campaña de intervención humanitaria y se fijó como objetivo lograr altas magnitudes en la etiquetas #SOSCuba y, de manera secundaria, en #SOSMatanzas. El volumen de la etiqueta #SOSCuba es 16 veces superior, multiplica 16 veces las menciones a la etiqueta #Cuba, algo que no ocurre en redes digitales a menos que se estén desarrollando operaciones deliberadamente diseñadas, con alta tecnología”, explicó el canciller.  

Añadió que el hecho de que esta etiqueta haya alcanzado lugar mundial en las redes digitales “es resultado de una acción inorgánica desde territorio norteamericano con el apoyo de trolls, medios digitales de Florida, activistas, sistemas automatizados utilizados deliberadamente con herramientas caras, precisamente para convertir un mensaje en tendencia mundial. Esto es una violación burda, grosera, de las políticas de comunidad, las regulaciones de Twitter, en particular las relativas a estos mensajes llamados spam, para impedir la manipulación de la plataforma. 

“Según dice Twitter, en su política, ‘no se pueden usar los servicios de Twitter con el propósito de amplificar o suprimir información de forma artificial, ni llevar a cabo acciones que obstaculicen la experiencia de los usuarios en Twitter’. 

“Hay que decir que esa propia compañía sanciona, saca del aire, interrumpe cuentas legítimas de usuarios cubanos con menos pretextos, haciendo una interpretación caprichosa de estas regulaciones”, apuntó Rodríguez Parrilla. 

Sin embargo, “ante el hecho de que usuarios cubanos legítimos que utilizan las redes denunciaron estas cuentas falsas, tuits falsos, incitadores a la violencia, mendaces, manipuladores de los usuarios de la red, Twitter no tomó ninguna medida al respecto, pese a que es muy eficaz cuando le conviene influir en determinadas cuentas. Y se produjo una manipulación tremenda no solo en redes, sino también en televisoras, algunas de ellas asentadas en Estados Unidos, en particular relacionadas con medios en español. Allí se produjeron noticias falsas, con determinada factura tecnológica, pero de una mendacidad extraordinaria”.

Al respecto, mostró casos en los que se utilizaron imágenes de una concentración en Egipto, o de hechos ocurridos en otros lugares, como si estuvieran aconteciendo en La Habana el pasado domingo 11 de julio.

“Son las llamadas noticias falsas, fake news, que tanto persiguen las plataformas que tan eficaces son cuando deciden actuar con apego a las regulaciones del mundo digital, que son bastante caprichosas e inclinadas a favorecer a los poderosos. Se saben los monopolios que funcionan en el mundo digital, se sabe cuáles son las compañías que controlan hoy el espacio digital, multimillonarias; se sabe cómo funcionan, en qué países están ancladas, cómo se regulan y se sabe cuánto de desregulación y de uso político hay.

“La tolerancia del Gobierno de los Estados Unidos y la tolerancia de estas compañías con relación a esta campaña contra Cuba es escandalosa y cómplice. Y los emplazo a que adopten medidas para pararla en las redes que controlan. Es una réplica compulsiva, una amplificación artificial de la etiqueta #SOSCuba fundamentalmente, con sistemas combinados de altas tecnologías, de bots y trolls como hemos documentado en tiempo real desde el 9 de julio”, declaró el ministro.

“Estas cuentas inauténticas podían ser el paraíso de cualquier internauta, capaces de generar miles de réplicas de las etiquetas en menos de un minuto. Tenemos la evidencia completa, podemos mostrarle imágenes en tiempo real de cómo se mueven estas cuentas y los invito a ustedes, que son conocedores de las redes, que son hábiles técnicamente, que tienen los pulgares habituados a actuar con rapidez, a que traten de reproducir esos ritmos, y tendrán que reconocer que es imposible hacerlo con una mano humana, que son sistemas de inteligencia artificial”, dijo.

Denuncio que la compañía Twitter no activó nunca, a pesar de las denuncias que recibió, sus sistemas antispam, ni ha bloqueado hasta este minuto una sola de estas cuentas, a pesar de las denuncias de múltiples usuarios. Una sola cuenta, localizada en España −y se sabe que el mundo virtual no se mueve en las fronteras territoriales−, manejada desde intereses en Estados Unidos, puso más de 1 000 tuits, tanto el 10 de julio como el 11, a razón de cinco retuits por segundo. Prueben a hacerlo ustedes en un teléfono. Los invito a retuitear dos en un segundo.

“Es evidente que son sistemas informatizados, que son, además, caros. Se organizó  además el acoso coordinado a los llamados influencers, que encabezan el mayor número de listas en Twitter. Sufrieron presión, acoso, una parte de ellos, los mismos artistas reconocidos, periodistas reconocidos, en distintas latitudes sufrieron acoso. Esta táctica ha sido documentada, disponemos de la evidencia, y fue denunciada por usuarios cubanos en Twitter, que tampoco actuó, ni ha actuado hasta este minuto, frente a las infracciones de lo que llaman ellos ‘políticas de comunidad’ de la plataforma.

Al mismo tiempo, decenas de usuarios que se activaron de manera normal, orgánica, actuando con sus propios dispositivos, lo hicieron sin saber que estaban siendo manipulados por empresas estadounidenses. Y esto lo conoce bien el Gobierno de los Estados Unidos y a veces lo organiza. Fueron manipulados por empresas norteamericanas que participan de la guerra informativa contra Cuba. 

“Fueron convocados estas decenas de usuarios, que funcionan orgánicamente, a cambiar en el perfil de su cuenta, a hacer modificaciones, para modificar la geolocalización desde donde estaban actuando, para indicar que estaban actuando desde Cuba, para engañar a la gente, a la opinión pública, a la comunidad de las redes. 

“Fueron convocados a cambiar el perfil de geolocalización para aparentar que eran ciudadanos que estaban tuiteando desde Cuba”, enfatizó el canciller, “para generar en la red la mentira, la fantasía de que se estaba expresando en el ámbito digital un estallido social que en realidad no ocurría en Cuba, sino en las computadoras muy caras y los servidores carísimos de compañías norteamericanas que amparan con propósito político estas operaciones digitales contra cuba”.

“Afirmo categóricamente, y dispongo de la evidencia irrebatible para hacerlo, que la mayoría de los usuarios que participaron en esta campaña estaban ubicados en Estado Unidos, y emplazo a Twitter a que lo desmienta o lo confirme. Y le solicito que actúe en prevención de ello, en cumplimiento de las propias políticas y reglas que declara”.

Reiteró que fueron manipuladas las herramientas de geolocalización de Twitter “para indicar falsamente que el 60% de los usuarios estaban en Cuba y La Habana. Afirmo que mienten, que es falso y que manipularon los sistemas de geolocalización”. 

Nuestro pueblo ejercerá su derecho a defenderse

Advirtió que “nuestro pueblo, en ejercicio de su soberanía, actuará junto a nuestro Gobierno y nuestros órganos judiciales en la aplicación de nuestras leyes. Lo haremos, también, tomando en cuenta el derecho internacional y los propósitos con que en el ámbito de la comunicación digital los Gobiernos del planeta han suscrito los instrumentos jurídicos, es verdad que deficientes, pero que el mundo se ha dado para prevenir la agresión en estos ámbitos digitales. 

“Claro que en nuestro país hay dificultades, que nuestro pueblo enfrenta una situación difícil de enfrentamiento a la pandemia, de aprovechamiento oportunista de la pandemia para la agresión del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, para la agresión que cobija, contra las prácticas de la comunidad de redes y las propias regulaciones norteamericanas, a dispositivos bien financiados con alta tecnología, que no están al alcance de los ciudadanos estadounidenses, que son muy caras, con compañías especializadas para la guerra digital e informática, para actuar contra cuba. 

“Nuestra revolución ejercerá dentro del derecho internacional, la Constitución y las leyes que soberanamente nos hemos dado, nuestro derecho a aplicarlas y a defender el orden constitucional y legal que nuestro pueblo en libre referendo se ha dado. 

“Hemos vivido momentos más difíciles. Estamos en situación de pandemia y fundamentos éticos elementales deberían llevar al Gobierno de Estados Unidos a impedir que en medio de una pandemia que tantas vidas estadounidenses ha cobrado, tantos enfermos estadounidenses ha provocado, no se utilice para favorecer objetivos de agresión política contra Cuba; que no se utilice para apretar de manera oportunista el bloqueo contra Cuba; que el nuevo Gobierno de Estados Unidos, del que habría que esperar mayor decencia, apego a la ley y la propia plataforma electoral que lo llevó a gobernar, no aproveche condiciones de pandemia para la agresión, no persista en las políticas que de una manera vehemente y pública criticó en sus predecesores, y que no continúe la agresión de estos últimos años en niveles extremos, recrudecidos en tiempos de pandemia. 

“Los cubanos hemos vivido momentos peores y sabremos enfrentarlos. Nos consagramos decididamente a resolver los problemas de nuestra economía. Contamos con solidaridad y apoyo internacional. Trabajamos activamente sin descanso, no solo en el enfrentamiento a la pandemia con resultados ejemplares, sino también en la producción de alimentos y el enfrentamiento a las dificultades de la economía. 

“Las economías del mundo en desarrollo sufren gravemente las consecuencias de la pandemia, y en nuestro caso son dos pandemias: la de la covid-19 y la del bloqueo. Las dos asfixian y matan. 

“Nuestro pueblo ejercerá su derecho a defenderse y continuaremos trabajando con toda confianza en nuestra resistencia victoriosa, que nos ha traído hasta aquí. Continuaremos consagrados a nuestro esfuerzo. 

 

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